sábado, 15 de septiembre de 2012

El Mexicano (Parte 2)


Bartra define al mexicano así: “el mexicano es un ser anfibio (axolote), que oscila entre el salvajismo rural de los indios melancólicos y la agresividad artificial y alburera de los pelados de la ciudad. Entre el indio agachado y el pelado mestizo se tiende una línea que pasa por los principales puntos de articulación del alma mexicana: melancolía – desidia – fatalidad – inferioridad – violencia – sentimentalismo – resentimiento – evasión."

Esta frase está llena de simbolismos y reflejos de la realidad cultural actual en la que nuestro estereotipo varía para la visión de quién nos observa; por ejemplo, es normal encontrar en las caricaturas americanas al típico indio bigotón con sombrero y una botella de tequila representándonos, cosa que refleja esa inferioridad que repercute en nuestra cultura, ya que nuestra historia nos provee una cruda realidad: México siempre ha estado al servicio de otros. En la época colonial se puede apreciar que la Nueva España proveía a España de muchas cosas para su manutención; nuestras riquezas naturales como la plata o inclusive el mismo cacao fueron extraídas de nuestro país para ser llevadas al Viejo Mundo; inclusive hoy podemos apreciar la subordinación de nuestro cuerpo ejecutivo (y años atrás también) a las grandes potencias, y sobre todo, a nuestro país “hermano y vecino”, Estados Unidos de América. Hacer mención de este país nos brinda un claro ejemplo, aunque simple, de nuestra falta de identidad (o la inferioridad que sentimos de la nuestra)  y de esta subordinación que genera en la cosmovisión del pueblo inferioridad: Estados Unidos de América – Estados Unidos Mexicanos. ¿Se fija usted? Nuestro nombre oficial tiene cierta similitud… ¿o es mi crisis de identidad la que me hace ver estos espejismos?

Octavio Paz menciona en su aclamado libro El laberinto de la Soledad lo siguiente: “el sentimiento de inferioridad influye en nuestra predilección por el análisis y que la escasez de nuestras creaciones se explica no tanto por un crecimiento de las facultades críticas a expensas de las creadoras, como por una instintiva desconfianza acerca de nuestras capacidades.” En líneas anteriores a estas, Octavio Paz marca que la cultura y el nacionalismo no es algo que esté presente en todos, ya que la ignorancia de los elementos nacionales provee la falta de identidad, dice que es necesario sumergirnos en estos elementos para poder encontrar nuestra identidad. Con lo anterior, si no conocemos lo que nuestro, es más complicado crear algo que nos identifique, por lo tanto, si no hay creaciones con elementos de identidad, ¿dónde queda nuestra identidad? He ahí donde reside la inseguridad del mexicano.

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