Como aclaré a la creación del blog, haré aportaciones que hagan referencia a la identidad mexicana. Han habido varios autores que han hablado del tema, pero para mí, los más sobresalientes son Octavio Paz y Roger Bartra, quienes son las fuentes de mis aportaciones.
Con relación a la entrada anterior, la
otredad puede surgir de la necesidad de menospreciar “al otro”, ya sea por
celos o por rencor, tratando de enaltecer la figura del yo, adjudicándonos
elementos diferentes que busquen definirnos como seres “únicos y especiales”. No podemos
hablar de identidad sin hablar propiamente de la cultura, y tenemos que citar
la “cultura oficial”, que es la que impone ciertos elementos legitimadores de
los intereses de un grupo dominante, que recupera y se sustenta en los aspectos
legítimos de las tradiciones, costumbres, modos de vida, actitudes y
comportamientos de las capas subalternas.
Orígenes
México es un
país con una rica historia que determina la personalidad de los seres que en
este país participan. Los roles y las prácticas sociales que aquí se externan
son reflejo de miles de años de historia que derivan en la personalidad del
mexicano de hoy. Esta identidad creada ha sido objeto de análisis, tanto
histórico, como social.
Por la parte
histórica, bien podemos citar la conquista como comienzo de los cambios en la
identidad que tenían nuestros antepasados prehispánicos cuando llegaron los
españoles a imponer su cultura sobre la nuestra, pero su intento fallido
desembocó en le sincrética cultura que se vivió en la época colonial, no sólo
teniendo la cultura occidental en nuestras tierras, la cultura que trajeron los
“negros” arrastrados por el esclavismo también fue elemento que determinó
nuestro desarrollo como cultura y, consecuentemente, con nuestras tradiciones.
La iglesia, evidentemente tuvo un gran impacto, de igual forma en la ideología
del mexicano. Término, por cierto, implementado por los criollos, irónico…
Después de la
Independencia, México estuvo (y siempre ha estado) en una situación difícil
para la administración de sus elementos por parte de sus mandatarios; la
intervención europea no se borró del mapa, y las constantes invasiones
provocaron más mezclas entre nuestros patriotas y los extranjeros provenientes
de diversas partes del mundo.
Otros acontecimientos importantes también fueron
la separación del Estado y la Iglesia ,
el desarrollo a partir del Porfiriato, la revolución y toda esta etapa
postrevolucionaria que nos lleva a atender el fenómeno actual de la
globalización y sus efectos sobre la identidad nacional.
Pese a la globalización, hay elementos constantes en la población mexicana que aún definen su identidad, independientemente de la adopción de elementos extranjeros en nuestra forma de vestir o hablar; aún podemos definir a "El Mexicano".
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